13 Enero 2014,
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“La historia de la ciencia local aporta espesura a la cultura de América Latina”

 

“Ya es tiempo de ocuparse del público”

Entrevista a Juan José Saldaña

Por: Libertad Díaz Molina

Universidad del Caribe

 

Juan José SaldañaP. Estimado Dr. Saldaña. En breve Quipu, Revista Latinoamericana de Historia de las Ciencias y la Tecnología cumplirá 30 años de su fundación, y ahora anuncia usted una renovación completa del concepto mismo de revista académica para Quipu. Para iniciar esta entrevista, díganos por favor en su calidad de Director-Fundador de dicha revista cuándo y porqué surgió la idea de esta publicación.

R. JJS: El primer número de Quipu apareció en marzo de 1984 por lo que en efecto son treinta años los transcurridos desde su fundación. Varios fueron los motivos que nos llevaron a concebirla y luego a publicarla. Debo empezar por decir, y esto sin exageración alguna, que en esa época la historia de la ciencia y la tecnología de las regiones periféricas era completamente ignorada y por ello incomprendida. Y a este respecto América Latina, entendida como región geo-cultural-epistémica, no era una excepción sino que por el contrario ejemplificaba el prejuicio de considerar que la creatividad científica y la transformación material de la realidad con base en el conocimiento científico eran completamente exógenos a sus sociedades. Sin embargo, en algunos países se habían publicado algunos estudios sobre la ciencia local y por ello algo se sabía de la historia de la medicina, la minería o la biografía de algunos personajes o instituciones; pero era un hecho cierto que esos estudios eran difíciles de conseguir, que eran casi ignorados y que su influencia era definitivamente nula al interior mismo de sus países, y no se diga fuera de ellos. Es decir, que a la opacidad epistémica del objeto de estudio se sumaba una incomunicación completa entre quienes se interesaban por esos temas, y entre ellos y el público. Por ello era común afirmar que para encontrar a América Latina había que ir… ¡a París! Sólo de esa manera se podía entrar en contacto con otros latinoamericanos, y muchos así lo hicimos. Pero aun cuando para aquellos años ya existíamos algunos cuantos jóvenes doctores en historia de la ciencia en algunos países, la historia de la ciencia latinoamericana seguía siendo opaca aún para nosotros pues habíamos sido formados en Europa, la URSS o USA, sitios en donde esta disciplina había cobrado gran impulso ciertamente pero donde no se estudiaba nada relacionado con América Latina o cualquier otra región periférica. En aquella época nuestras tesis doctorales versaron invariablemente sobre la ciencia europea.

Fue con estos pocos colegas que hicimos el esfuerzo de reunirnos por primera vez (Puebla, México, 1982) para considerar las posibilidades de desarrollar –de inventar, se podría decir- el género “historia de la ciencia latinoamericana” y para ello formamos una sociedad científica. Entre otras tareas que nos impusimos para desarrollar esa comunidad regional estuvo el objetivo de contar con una revista que con rigor académico abordara ese amplio y nuevo campo de estudio: la historia de la ciencia y la tecnología de América Latina. Esa publicación fue Quipu, y su impacto fue inmediato y rebasó nuestras fronteras. La revista se encuentra en una gran cantidad de bibliotecas en el mundo. Las citas que tienen los artículos publicados en Quipu son muy numerosas y este hecho es excepcional. Y para la comunidad que la alentaba, Quipu era su representante y era su voz. Nuestra revista llegó a ser, sin duda, un punto de referencia obligado en el estudio de la ciencia en diferentes contextos culturales. A la distancia de tres décadas, creo que no nos equivocamos al publicar esta revista pues en gran medida gracias a ella su temática hizo eclosión en el ámbito latinoamericano y fue reconocida fuera de él también. Pero lo más importante es que ya no tuvimos que justificar más por qué hacíamos ese tipo de estudios, como era el caso al principio, pues, inclusive, siguiendo nuestros pasos a nivel mundial se impuso el estudio de la ciencia “en situación” que es el que hoy predomina.

P. Desde 2012 reanudó usted la publicación de Quipu en forma electrónica ya que había sido suspendida más de una década atrás. ¿A qué obedeció este renacimiento de la revista?

R. JJS: En “Mi experiencia como Editor de Quipu” expuse hace algunos años por qué se detuvo en el año 2000 este proyecto. En lo fundamental, reitero, fue la incapacidad estructural de nuestra comunidad para enfrentar los enormes desafíos que entonces existían para que funcionara una publicación profesional, y la comunidad profesional misma, al nivel de todo un continente. Pues, aunque se hablaba mucho entonces de identidad latinoamericana, de hermandad inclusive, en los hechos ninguna institución o gobierno estuvo dispuesto a apoyar empresas profesionales regionales como la nuestra. Un reflejo, tal vez, de nuestro atraso de entonces en tantos otros órdenes. No obstante, el mundo cambió substancialmente como consecuencia, en parte muy importante, de la globalización y la revolución informática, y ello abrió posibilidades inéditas hasta entonces en muchos ámbitos de la vida social. Sin embrago, en nuestro campo ello no ha producido una adaptación a la nueva situación que permite, entre otros cambios importantes, nuevas posibilidades para ocuparse del público y una nueva naturaleza para las comunidades profesionales. Pues bien, En Quipu nos pareció que ya era tiempo de hacerlo y poner a tono con nuestro tiempo a la historia de la ciencia y la tecnología contando con la acción decidida de sus propios protagonistas. Quiero decir que los importantes resultados que hemos logrado en el pasado no han influido casi en nuestras sociedades y aún se encuentran actuantes aquellos prejuicios sobre nuestra esterilidad en materia científica y tecnológica. Para empezar estos prejuicios que observamos aún entre una parte de los intelectuales deben ser desterrados definitivamente pues afectan negativamente en muchos ámbitos a la sociedad, y, sobre todo, porque son falsos. Remontar esta situación, en mi opinión, corresponde a los propios historiadores de la ciencia de América Latina, modificando para ello su comportamiento profesional egocéntrico. Pues, si bien es verdad que surgieron importantes comunidades de especialistas en diversos países también lo es que éstas investigan y publican para ellas mismas y que la incomunicación ahora se da entre los investigadores y el resto de la sociedad a la que pertenecen. También la comunicación transversal latinoamericana, los estudios comparativos y los intercambios intrarregionales se han debilitado y será necesario recuperarlos. De esta manera nuestra revista, en esta segunda etapa de su existencia, se ha propuesto incidir en todo ello pero ahora echando mano de los recursos de la tecnología informática y de las comunicaciones a nuestra disposición. Después de todo es la historia de la ciencia y la tecnología locales la que puede aportar espesura a la cultura que necesita América Latina ante la globalidad que estamos experimentando, y no podemos permanecer más tiempo de brazos cruzados.

P. A ese respecto, quisiera usted decirnos específicamente en qué consiste el viraje que ha emprendido la Revista Quipu para dar satisfacción a estas nuevas demandas, mismo que fue dado a conocer hace unos días.

R. JJS: Las revistas académicas se encuentran hoy en día en una encrucijada de la que está resultando difícil salir. Las de tipo institucional no responden generalmente a los requisitos de imparcialidad y libertad que demanda la investigación científica por la bien conocida regla de oro que en ellas opera: “quien pone el oro pone la regla”. Las revistas no institucionales, por su parte, han caído en manos de empresas que buscan lucro y han vuelto sumamente costoso a los autores publicar en ellas, a las bibliotecas universitarias adquirirlas y a los lectores tener acceso a lo que se publica. En Europa, por ejemplo, se dan actualmente debates acalorados e iniciativas comunitarias sobre estos temas. En Quipu hemos optado por una tercera vía estratégica adaptada a nuestra realidad latinoamericana que es la profesional. La reforma de la revista está integrada por varios elementos que interactúan, empezando por la publicación misma que ahora se realiza en formato electrónico. Pero esto, siendo un cambio importante, por sí sólo no basta pues se necesita también de una comunidad vinculada a la revista pero de nuevo cuño: una comunidad activa en la Internet e integrada tanto por especialistas como por profesionales de otros campos y aún de público de toda la región: tal es la CIHCyTAL o Comunidad en Internet de Historia de la Ciencia y la Tecnología de América Latina. Por otra parte es fundamental que la revista, a su vez, brinde nuevos servicios de visibilidad y formación a esta comunidad y al público, además de los tradicionales de edición de artículos. Quipu, ahora, entre otros servicios ofrece a la Comunidad los Seminarios en la Web o Webinars que estando a cargo de los mismos miembros de la comunidad contribuyen a la superación profesional y a dar difusión continental e internacional a sus investigaciones; igualmente la popularización de las investigaciones publicadas por la revista, y de otro origen también, que las pone a disposición inmediata de los lectores en la Internet y a través de un Blog; también de relevancia es la presencia activa de la Comunidad en la Internet a través de las Redes Sociales y otros mecanismos para proporcionar visibilidad para nuestras publicaciones, para nuestros autores y para nuestros temas. Empezamos hace un año a trabajar en esta perspectiva y en diciembre de 2013 la hemos puesto ya a disposición de la Comunidad tanto de nuestros autores como de nuestros lectores. Si bien es pronto para juzgar sobre resultados, la acogida inicial que hemos tenido es muy promisoria, y ello a pesar de la novedad tecnológica que encierra la propuesta que a algunos aún les parece extravagante. Pero toda innovación al principio lo parece y los jóvenes de edad o de espíritu han sido siempre los promotores de los cambios que se necesitan, y en ellos confiamos.

P. ¿Qué resultados se esperan obtener con tan innovadoras propuestas?

R. JJS: Queremos definitivamente acabar con la falta de lectores que padecen desde hace mucho las revistas académicas y volver socialmente influyentes a los resultados de la investigación en historia de las ciencias y la tecnología de América Latina. Ambos objetivos los pretendemos alcanzar con la participación misma de los investigadores y del público. Con las innovaciones tecnológicas que actualmente existen (inimaginables tan solo hace veinte años) creemos, además, que contamos con un instrumental apropiado para conseguirlo y crear así una nueva cultura de la ciencia en América Latina basada en el conocimiento de su historia. Ya es tiempo de mostrar a un público amplio que ha existido una experiencia particular de la ciencia y la tecnología de carácter no trivial en la región latinoamericana y, así, que desterremos definitivamente la ideología de la esterilidad que nos fue impuesta por intereses que ya hemos identificado a estas alturas con claridad. En la ejecución exitosa de este proyecto nos va el futuro. De esta forma, es dable esperar de esta estrategia que hemos adoptado la publicación de investigaciones originales sobre la ciencia y la tecnología con una divulgación que será eficiente; la obtención de influencia sobre la educación científica y tecnológica mediante la incorporación de la historia de la ciencia local en la didáctica científica; en la comunicación pública de la ciencia al vincularla con la experiencia científica de nuestras sociedades; en las políticas de ciencia, tecnología e innovación al incorporar en ellas el grano de realismo que aporta el conocimiento de nuestro pasado, y en la creación de una nueva cultura de la CyT entre el público mediante el conocimiento de su historia. Pero, desde luego, no es menor que también estemos aspirando a establecer una forma nueva y efectiva de comunicación entre los especialistas y la sociedad.

P. En lo personal, ¿Cuál ha sido la mayor satisfacción que le ha proporcionado la Revista Quipu?

R. JJS: Luego de treinta años de dirigir esta revista que tantos logros ha alcanzado sería una falsa modestia decir que no me siento orgulloso por haber dirigido el barco en su travesía; pero sería injusto si no digo que no lo hice solo, pues todo el tiempo conté con la colaboración de muchos colegas de toda la región y con el valioso apoyo de los autores que son quienes han proporcionado la substancia de Quipu. Refiriéndome específicamente a su pregunta, mi mayor satisfacción ha sido de carácter ético. Quipu ha contribuido al surgimiento y al empoderamiento, en el amplio espacio de nuestra región, de una comunidad de profesionales para realizar un trabajo especializado y además hacerlo bien en beneficio de América Latina y de nuestra disciplina. Estoy seguro que la satisfacción de haber creado este vigoroso instrumento la comparten también los colegas que hace treinta años imaginamos que era posible publicar una revista académica sobre una temática nueva y de valor cultural cierto para nuestros países. Y, juzgo igualmente, que será satisfactorio para los colegas jóvenes y desde luego para mis contemporáneos y para mí mismo, el contar con la excitante oportunidad de realizar con vigor nuevos fines profesionales de relevante impacto social y cultural para nuestra región, para nuestra disciplina y para nuestra contribución a la historia de la ciencia mundial disponiendo, en esta ocasión, de nuevos medios eficientes y apropiados para lo que estamos buscando como comunidad profesional en Internet.

LDM: Muchas gracias, Dr. Saldaña, por esta entrevista; y mis mejores deseos para el buen éxito de este gran proyecto.

Esta entrevista se verificó el 2 de enero de 2014.

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4 responses on “Historia de la ciencia local

  1. Luis Carlos Arboleda dice:

    Quiero decir que comparto los conceptos de esta interesante entrevista, en particular la siguiente apreciación de Juan José Saldaña:
    Quipu ha contribuido al surgimiento y al empoderamiento, en el amplio espacio de nuestra región, de una comunidad de profesionales para realizar un trabajo especializado y además hacerlo bien en beneficio de América Latina y de nuestra disciplina. Estoy seguro que la satisfacción de haber creado este vigoroso instrumento la comparten también los colegas que hace treinta años imaginamos que era posible publicar una revista académica sobre una temática nueva y de valor cultural cierto para nuestros países.

  2. Felicitaciones al Dr. Saldaña por retomar la publicación de la la Revista Quipu. Una excelente herramienta de conocimiento de la historia de las ciencias en América Latina.
    Saludos desde Quito Ecuador

  3. ¡Excelente! ¡Felicitaciones a ambos!

  4. María Teresa Ventura Rodríguez dice:

    Efectivamente, la Revista Quipu ha sido un medio eficaz en la difusión de la Historia de la Ciencia y la Tecnología a nivel latinoamericano, y ha propiciado el desarrollo de la investigación en ese campo tan importante; también ha coadyuvado a valorar los avances e irradiación social de la ciencia y la tecnología en nuestros pueblos latinoamericanos. Muchas felicidades Dr. Saldaña por tan importante obra.

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